Francisco Cándido Xavier
La página de versos de nuestro amigo espiritual Luciano De los Reis
fue recibida en el cierre de nuestra reunión pública.
Ante el reinicio del tiempo, en el Año Nuevo,* las conversaciones que
nos procedieron en las tareas versaron sobre la brevedad de la existencia
humana. Diversos compañeros se reportaban al pesar por ciertas oportunidades
perdidas, mientras otros lanzaban indagaciones sobre el significado del tiempo
en nuestras vidas.
Al comienzo de los trabajos, El Libro de los Espíritus nos ofreció la
cuestión 992, dando motivo a las justas reflexiones.
*Año 1973.
VERSOS DEL TIEMPO· Luciano de los reyes
Enseño que la vida insiste
En componer y recomponer:
-El tiempo que hace el odio
Es el mismo que hace el amor.
Que no gasta el tiempo en vano.
En tiempo alguno haya tiempo
Para huir de la tentación.
Hay quien no roba dinero,
Ni ventajas parecidas,
Más hurta el valor del tiempo
Necesaria para la luz de la vida.
Filosofía del tiempo
En cualquier tiempo y lugar:
-Infeliz del corazón
Que no consigue esperar.
El tiempo recuerda a la gleba
Donde la mata se agiganta,
Recibe cualquier simiente,
Da todo de lo que se planta.
Bondad, apoyo, servicio,
Rescate, atención, deber…
Nota que el tiempo no para,
No hay momento que perder.
Acción es la mente por fuera,
Que nos pone la vida en tela,
Los otros nos fotografían,
Después el tiempo revela.
Para encontrar la justicia
Reflexiona en el eterno Bien…
Dios da igual el tiempo a todos,
No menosprecies a nadie.
TIEMPO DE VIVIR· J. Herculano Pires (Hermano Saulo)
Desde que el hombre comenzó a pensar, a tomar conciencia de sí mismo y
del mundo, el problema del tiempo lo preocupo. Muchos caucionaron ese problema,
más nadie lo resolvió. El primer aforismo de Hipócrates aparece en latín en la
forma clásica de Ars larga, vita breves Camones repite en este verso: “Para tan
corta vida, tan largo arte!”
El simposio espirita semanal de Uberaba habría también de enfrentar
ese problema, más ahora disponiendo de la solución espirita.
Eclesiastés afirma que Dios hizo tiempo para todo. En la Génesis de
Allan Kardec, tenemos una definición que nos muestra su relatividad. Esta
concepción de la relatividad del tiempo se acentúa en la doctrina de las vidas
sucesivas, de las existencias palingenésicas que son solidarias entre sí. Para
cada existencia, un determinado tiempo – el tiempo necesario para la ejecución
de las tareas que el espíritu trae como su incumbencia en la reencarnación.
Así, el aforismo Ars larga, vida breve corresponde apenas a una visión
limitada de las cosas. Dios nos concede tiempo para todo, más no en los exiguos
limites de una encarnación. Camoes vio la extensión infinita del arte, en que
podría crear sin cesar, más se angustiaba con el tiempo exiguo de que disponía.
No obstante, más allá de los limites de las existencias, el podría disponer del
ilimitado de la vida que se amplía en la duración de la inmortalidad. Así como
el día es corto para la ejecución de un trabajo, más podemos prolongarlo con el
día siguiente, así acontece en la sucesión de las encarnaciones.
Las filosofías de la existencia nos reclaman atención para el aquí y
el ahora, más el existencialismo espirita valorizando esas categorías en el
momento que pasa, no se olvida de que ya dispusimosdel entonces y dispondremos
del mañana. Anteriormente, en el entonces, acondicionamos el aquí y el ahora
ala ejecución de determinadas tareas y Dios concede hoy el tiempo para eso. si
lo aprovechamos bien el tiempo concedido, el no nos parecerá insuficiente. Si
lo desaprovechamos, condicionaremos el mañana a nuevas angustias de tiempo.
Es así que podemos entender los versos finales de Luciano de los
Reyes: “Dios da el mismo tiempo a todos/ no menosprecia a nadie. “Reclamamos
del tiempo lo que deberíamos reclamar de nosotros mismos, pues lo que nos falta
en este momento corresponde exactamente a lo que desperdiciamos aun hace poco.
Si aprovechamos con inteligencia y cuidado cada minuto que pasa, veremos que
Dios nos concedió tiempo para todo lo que tenemos que hacer realmente en esta
vida.
Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier
pide licencia” del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970
Fuente
de la publicación: Grupo Asociación Espírita Francisco Javier, Facebook.
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